La historia de Argüeso permite leer, en un mismo conjunto, empresa familiar, arquitectura bodeguera, reutilización conventual y evolución del comercio del vino.

De un almacén de ultramarinos a una casa de vinos

León de Argüeso y Argüeso se estableció en Sanlúcar y abrió el llamado Almacén del Reloj. La prosperidad del negocio le permitió adquirir vinos, vasijas y la antigua bodega de San José, origen de la firma fundada en 1822.

Un conjunto repartido por varias calles

La expansión de la empresa fue ocupando inmuebles entre las calles Mar, Bolsa, Ángel y el callejón de Santo Domingo. El resultado no es una sola nave, sino un tejido de bodegas levantadas y adaptadas en diferentes etapas.

La huella del convento de Santo Domingo

Dentro del conjunto se conservan espacios tradicionalmente identificados como el Refectorio y la Sacristía del antiguo convento dominico. Sus artesonados convierten la bodega en un ejemplo singular de superposición entre patrimonio religioso y uso industrial.

Manzanilla y memoria empresarial

La casa se especializó en vinos del Marco de Jerez y, de manera particular, en manzanilla. Sus soleras, algunas formadas con vinos anteriores a la fundación de la firma, resumen la importancia del tiempo y la continuidad en este sistema de crianza.

Una bodega viva

Aunque la propiedad empresarial haya cambiado a lo largo del tiempo, el conjunto continúa relacionado con la producción, la visita enológica y la conservación de una parte esencial del paisaje bodeguero sanluqueño.

Ficha abierta. Se ampliará con imágenes, cronología y nuevas fuentes documentales.

Fuentes principales

También puede interesarte