Barbadillo es una de las casas bodegueras fundamentales para explicar la historia contemporánea de Sanlúcar. Su evolución conecta empresa familiar, arquitectura industrial, manzanilla e innovación enológica.
El comienzo en 1821
La historia de la empresa comienza cuando Benigno Barbadillo y Hortigüela y su primo Manuel López Barbadillo se instalan en Sanlúcar procedentes de México. Ese mismo año adquieren la bodega El Toro.
La primera manzanilla embotellada
La propia empresa sitúa en 1827 uno de sus hitos iniciales: el embotellado de manzanilla, una práctica que contribuyó a consolidar marcas y canales comerciales más estables.
Un conjunto de bodegas
Barbadillo no se reduce a un único edificio. Su presencia se extiende por distintos cascos y naves de crianza, formando una parte sustancial del paisaje bodeguero del Barrio Alto.
Tradición e innovación
A lo largo de dos siglos la firma ha combinado las criaderas y soleras tradicionales con nuevas categorías de vino, mercados y formas de comunicación comercial.
Patrimonio vivo
Las bodegas continúan en actividad. Su valor patrimonial se encuentra tanto en la arquitectura como en los conocimientos, herramientas, oficios y soleras conservados y transmitidos entre generaciones.