Los corrales marinos de La Jara son una forma histórica de aprovechar el litoral sin separarlo de sus ciclos naturales.
Muros dentro del mar
Los corrales se forman mediante muros bajos de piedra que delimitan recintos sobre la plataforma litoral. Con la pleamar entra el agua y, al retirarse, pueden quedar peces y otros organismos en su interior.
Pesca y conocimiento local
Su uso exige conocer mareas, fondos, especies y estaciones. Más que una simple infraestructura, representan un sistema de saberes transmitido entre generaciones.
El Corral de Merlín o de Marín
Este corral situado en la playa de La Jara fue inscrito en 1996 en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como lugar de interés etnológico.
Un ecosistema frágil
Durante la bajamar los corrales permiten observar crustáceos, peces, moluscos y aves costeras. Esa riqueza obliga a compatibilizar memoria pesquera, conservación y uso responsable.
Patrimonio entre tierra y agua
Su carácter cambiante explica su singularidad: solo pueden comprenderse atendiendo al ritmo de las mareas y a la relación histórica de Sanlúcar con el Atlántico.