La iglesia reúne arquitectura, asistencia social, devoción y memoria urbana en uno de los espacios más transitados del Barrio Bajo.
Una institución de caridad
La historia del templo está ligada a una hermandad dedicada a atender enfermos, enterrar a pobres y ajusticiados y sostener distintas obras de misericordia.
La iglesia del siglo XVIII
El edificio actual comenzó a levantarse durante la primera mitad del siglo XVIII gracias a legados privados. Su lenguaje barroco y sus retablos rococós lo convierten en una pieza singular del patrimonio religioso local.
Nuestra Señora de los Desamparados
La imagen titular articula la identidad del templo y de la hermandad. El conjunto conserva además distintas devociones vinculadas a la historia de la ciudad.
San Roque y el Barrio Bajo
Su emplazamiento refuerza el carácter histórico de la plaza de San Roque como punto de encuentro, paso procesional y nudo entre calles comerciales y antiguas instituciones asistenciales.
Patrimonio vivo
La iglesia continúa vinculada al culto y a la vida cofrade. Esa continuidad obliga a leerla no solo como monumento, sino como espacio comunitario activo.