Los navazos son pequeñas parcelas excavadas o rebajadas en terrenos arenosos para acercar los cultivos a la humedad del subsuelo. Durante siglos permitieron producir hortalizas en el litoral sanluqueño mediante un conocimiento preciso del agua, la arena y el viento.
Cultivar sobre arena
El principio del navazo consiste en reducir la distancia entre las raíces y el nivel freático. Los bordes elevados ayudan además a proteger los cultivos frente al viento y a organizar la parcela.
Conocimiento local
Su funcionamiento depende de saber leer la humedad, la salinidad y las variaciones estacionales. No es solo una forma física de parcela, sino un conjunto de técnicas transmitidas entre generaciones.
Productos de proximidad
Los navazos se asociaron a hortalizas destinadas al consumo local. Su presencia ayudó a conectar el territorio agrícola próximo con mercados, cocinas y costumbres sanluqueñas.
Un paisaje en retroceso
La urbanización, los cambios en la agricultura y la pérdida de rentabilidad redujeron notablemente su extensión. La bibliografía especializada los incluye entre los métodos tradicionales de cultivo en peligro de desaparición.
Recuperación contemporánea
Proyectos locales han tratado de recuperar el sistema y divulgar su valor ambiental y cultural. Esa recuperación permite estudiar los navazos como patrimonio vivo, no como una simple técnica del pasado.