Pedro Laboria nació en Sanlúcar de Barrameda a comienzos del siglo XVIII y se trasladó al Nuevo Reino de Granada. En Santafé de Bogotá realizó esculturas religiosas que lo convirtieron en una figura destacada de la imaginería colonial, ejemplo de la circulación atlántica de artistas, modelos y técnicas.
De Sanlúcar a América
Su trayectoria se inscribe en las redes que conectaban Andalucía con los territorios americanos. Desde los puertos del entorno gaditano viajaban comerciantes, religiosos, funcionarios y artesanos que trasladaban conocimientos profesionales.
La imaginería religiosa
Laboria trabajó principalmente en escultura policromada. Estas imágenes estaban destinadas a iglesias, conventos y prácticas devocionales, y combinaban talla, pintura, dorado y recursos expresivos orientados a provocar cercanía emocional.
Actividad en Santafé
En la capital del Nuevo Reino de Granada encontró un importante mercado artístico. Sus obras contribuyeron a configurar el barroco neogranadino y dialogaron con tradiciones locales y con modelos importados desde España.
Talleres y transmisión técnica
La escultura colonial dependía de talleres donde maestros, oficiales y aprendices compartían herramientas, diseños y procedimientos. La figura del escultor debe entenderse dentro de ese trabajo colectivo y de una economía artística compleja.
Una biografía atlántica
Pedro Laboria representa una dimensión de la historia de Sanlúcar que no termina en la ciudad: la de quienes partieron hacia América y participaron en la creación cultural de otros territorios.