Las Salinas de Bonanza forman parte de la gran marisma situada al norte de la ciudad. Son un paisaje construido mediante caños, compuertas y superficies de evaporación, pero también un espacio de alimentación y descanso para numerosas aves.
Agua, sal y mareas
El funcionamiento tradicional de una salina depende de conducir y regular el agua salobre a través de una sucesión de estanques. La evaporación progresiva eleva la concentración hasta permitir la cristalización de la sal.
Dentro de la marisma
El Inventario de Humedales de Andalucía integra las salinas en la Marisma de Bonanza, tipificada como marismas y esteros mareales y vinculada al Espacio Natural de Doñana.
Valor para las aves
Las distintas profundidades y concentraciones salinas ofrecen recursos a limícolas, flamencos y otras aves acuáticas. La actividad productiva y el valor ecológico pueden convivir cuando existe una gestión adecuada.
Paisaje cultural
Diques, vueltas, tajos, caños y antiguas construcciones forman una geometría característica. No es un entorno intacto, sino el resultado de una relación histórica entre trabajo humano y dinámica estuarina.
Una imagen artística
Las salinas también han ocupado un lugar relevante en la obra de Carmen Laffón, que convirtió la sal, las superficies blancas y la luz de Bonanza en motivos centrales de su pintura y escultura.