Évora es uno de los espacios arqueológicos esenciales para comprender la ocupación humana del territorio sanluqueño antes de la ciudad histórica.

Un paisaje distinto al actual

La zona se localiza entre la carretera de Trebujena y la marisma del Guadalquivir. Sus colinas emergían junto al antiguo Lago Ligustino, en un medio muy diferente del paisaje contemporáneo.

Agua dulce y posición estratégica

La presencia de un manantial permanente, la cercanía a canales mareales y la proximidad al mar ofrecían condiciones favorables para el asentamiento humano.

Un territorio ocupado durante siglos

Las investigaciones arqueológicas han documentado materiales y núcleos de ocupación de distintas épocas, con especial presencia de restos antiguos, romanos y medievales.

Protección patrimonial

La Junta de Andalucía incoó en 1994 su inscripción como zona arqueológica y delimitó oficialmente el espacio protegido en 1996.

Leer la marisma como archivo

Évora recuerda que la marisma no es solo un ecosistema: también conserva la historia de comunidades que aprovecharon sus recursos, pasos de agua y elevaciones naturales.

Ficha abierta. Se ampliará con documentación gráfica, bibliografía y nuevos datos contrastados.

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