Las marismas de Bonanza forman parte de una red atlántica de humedales esencial para aves que crían, pasan el invierno o descansan durante la migración.

Un mosaico de ambientes

Salinas, caños mareales, balsas, fangos y bordes de vegetación ofrecen profundidades y alimentos distintos. Esa variedad explica la diversidad de aves que puede reunirse en un área relativamente pequeña.

Limícolas

Correlimos, chorlitejos, archibebes, agujas y zarapitos buscan invertebrados en los fangos cuando baja la marea. Sus picos y patas de distinta longitud reducen la competencia al explotar zonas diferentes.

Aves de aguas someras

Flamencos, espátulas, cigüeñuelas y avocetas utilizan áreas poco profundas. La disponibilidad de alimento cambia con la salinidad, el nivel del agua y el manejo de las salinas.

Migración atlántica

El suroeste peninsular ocupa una posición estratégica entre Europa y África. Las marismas sirven como estación de descanso y repostaje para aves que recorren miles de kilómetros.

Observación responsable

La distancia, el silencio y el uso de caminos autorizados son esenciales. Acercarse demasiado puede obligar a las aves a gastar energía o abandonar zonas de alimentación y cría.

Conexión con Doñana

Aunque se sitúan en la margen gaditana, estas marismas no funcionan de forma aislada. Forman parte del sistema ecológico del bajo Guadalquivir y complementan los hábitats de Doñana y otros humedales costeros.

Ficha abierta. Se ampliará con observaciones, mapas y nuevas referencias documentales.

Fuentes principales

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